Las metodologías ágiles han supuesto toda una revolución en el ámbito de los negocios, al permitir a las empresas tener listos sus productos y servicios en menor tiempo, con un coste menor y una mayor calidad. Si metodologías como Kanban o SCRUM dan tan buenos resultados a nivel profesional, ¿por qué no utilizarlas en el hogar

Qué son las metodologías ágiles y cuáles existen

Ser ágil es sinónimo de tener flexibilidad y, por tanto, la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios del entorno. En un momento como el actual, en el que la tecnología está cambiando hasta las formas más sencillas de trabajar, las empresas necesitan de las metodologías ágiles para ser capaces de adaptarse a los cambios.

Por tanto, las metodologías ágiles son todas aquellas que permiten una buena adaptación de la forma de trabajar a las condiciones concretas de cada proyecto, aportando toda la flexibilidad que hace falta para poder alcanzar las metas con éxito.

¿Qué metodologías ágiles existen?

SCRUM

Entre las metodologías ágiles, el proceso SCRUM puede presumir de ser uno de los más conocidos. Busca acabar con el caos que puede implicar un gran proyecto dividiéndolo en pequeñas etapas.

Cada miembro del equipo se encarga de una tarea, pero cuenta con el apoyo del resto gracias a las reuniones de planificación, en las que se analizan los avances que se están realizando y se buscan posibles soluciones si ha surgido algún obstáculo que es más complejo de superar.

Kanban

El método Kanban resulta muy práctico porque utiliza un sistema muy visual. Primero se determinan todas las tareas que están pendientes de realizar y luego se agrupan en tres columnas: pendientes, en proceso, terminadas.

Cada uno de los miembros del equipo escoge una tarea de las que están “pendientes” y la pasa a la columna de “en proceso”. Una vez que la termina la pasa a la columna de terminadas y vuelve a comenzar con otra tarea.

Esto permite ver a todos qué tareas están en marcha en ese momento y organizar mejor su trabajo para que todo esté listo a tiempo.

Design Sprint

Este método está siendo usado en Google, y permite comprimir semanas de trabajo en unas pocas jornadas. El proceso dura cinco días, y en ese tiempo hay que resolver todas las cuestiones relacionadas con diseño, prototipos y testeo de clientes.

La idea es tener un prototipo lo antes posible para empezar a trabajar con él y evitar posibles errores en el servicio puesto a disposición del cliente final.

Además de estas metodologías, también tenemos otras como Agile Inception (muy usada para definir los objetivos generales de las empresas) y Extreme Programming XP, cuya finalidad es fomentar el trabajo en equipo y acabar con los tiempos muertos.

Cómo aplicar las metodologías ágiles en el hogar

La metodología ágil ha demostrado ser muy práctica para sacar adelante proyectos complejos, así que no es de extrañar que expertos como Bruce Feiller planteen hacer uso de las mismas en el hogar para conseguir una mayor implicación de todos los miembros de la familia en las responsabilidades domésticas. Lo que propone Feiller es aplicar la metodología Familia Agile.

Es muy similar al modelo Kanban. Solo necesitas una pizarra y unas notas adhesivas de colores. Crea tres columnas: tareas pendientes, en proceso, terminadas. Y luego anota todas las tareas que hay que hacer a diario. Puede ser desde sacar al perro, ventilar las habitaciones, barrer el suelo, recoger la ropa tendida, ir a comprar, etc.

Si tienes niños, puedes usar notas de diferentes colores para diferenciar las tareas que pueden hacer los pequeños de las que tienen que ocuparse los mayores. Incluso puedes crear tu propio código de colores con tareas que sean urgentes, las que haya que hacer por la mañana, las que se puedan dejar para la tarde, etc. Puedes personalizarlo totalmente a tu gusto.

De esta forma, cada miembro de la familia tiene que ir responsabilizándose de una sola tarea cada vez y desplazar la nota adhesiva según en qué fase esté. Por ejemplo, si tú estás encargándote del desayuno, tu pareja puede aprovechar para bajar la basura, mientras que uno de los niños puede asegurarse de que las habitaciones se están ventilando y otro de revisar las mochilas para que todo esté listo para ir al cole.

Además, podéis acordar entre todos un reto en casa y ver quién ha completado más tareas al final de la semana. Quien lo haya hecho puede tener un premio como elegir una película para ver en familia o comer el domingo su plato favorito.

Con las metodologías ágiles aplicadas al hogar consigues que todos se impliquen mucho más y evitas la sobrecarga de trabajo y el estrés de pensar que tú tienes que hacerte cargo de todo. Si se lo toman como un juego, no les costará tanto hacerlo. Además, gracias al sistema de notas, siempre sabrás qué está listo y qué queda pendiente por hacer, lo que te ayudará a organizarte mejor y disminuir la carga mental.